Festival “El arte como revolución”
El pasado viernes 13 de Junio se desarrolló el festival “El arte como revolución”, en la sala “Formosa”, ubicada en barrio Güemes de la ciudad de Córdoba. Dicho festival fue organizado por “Las Pibas y el Pogo”, un colectivo de mujeres y disidencias que promueve la participación libre y segura en espacios culturales, especialmente en recitales de rock. Éste fue el primer festival autogestionado y disidente organizado por el colectivo en Córdoba. Reunió a tres bandas locales con fuerte identidad y una fusión de estilos, que transmiten mensajes de transformación social.
Más allá de las bandas lo que realmente dejó huella fue la experiencia vivida, realmente significativa por el ambiente que se generó, y el modo en que cada persona que asistió pudo sentirse parte.
Para este festival, sus organizadorxs, comentaron que contaban con personal de seguridad femenino, garantizando así un espacio seguro y respetuoso para todxs. Ésto pudo evidenciarse desde el ingreso, habiendo policías mujeres en la puerta que, si bien estaban trabajando revisando bolsos y riñoneras, primero eran humanas, te saludaban, respetaban tus tiempos, no te apuraban y conversaban con vos. En mí caso en particular, cuando llegué a la puerta y me dijo que tenía que revisar mí riñonera, vió que el bolsillo de la misma estaba abierta y, de manera muy amable, me dijo: “primero revisá que no te falte nada”. Está acción ya fue significativa, podía experimentarse un clima de respeto y humanidad para con el otrx, que también se vivenció dentro de la sala.
Dentro de la sala se respiraba un clima de comunidad donde las personas podían sentirse seguras y cómodas.. Había personas que ya pertenecían a esta comunidad y conocían las bandas como gente que se encontraba con éstas por primera vez. Sin embargo no se veía diferencia entre ellxs, se vivía un mismo clima para todxs y todxs eran tenidos en cuenta por los artistas, invitando a cantar y bailar o poguear a quienes ya lxs conocían y haciendo referencias acerca de las canciones para aquellxs que los escuchaban por primera vez para que también puedan ser parte de esta celebración y revolución. A medida que avanzaba el show la gente se iba sintiendo más en confianza gracias a este clima de comunidad y respeto para ser auténticxs, conversar y poder “poguear” con otrxs de manera segura y sin abusos. Pues todxs tenemos el derecho de hacer pogo y disfrutar, sintiéndonos segurxs.
El show comenzó con la banda “Cristales”. En sus canciones mezclan el pop y el rock, hablando de emociones cotidianas. Con ellxs, lxs espectadores comenzaron a acercarse al escenario, vincularse y empezar a gestar este clima de comunidad que previamente no se reflejaba, ya que dichos espectadores iban llegando de manera individual o por grupalidades. Que si bien continuaron durante el show, empezaron a gestarse conversaciones y baile junto con otrxs de manera segura y respetuosa, sin tener que estar cuidándose, sin prejuicios, vinculándose siempre desde lo auténtico.
Luego continuó Lava Andina, una banda de rock y disidencias. Su música tiene mucha fuerza. Sus canciones invitan a pensar y a sentir. Esta banda tenía muy presente a aquellxs espectadores que aún no lxs conocían, invitándolos a acercarse, sentirse parte de esa comunidad que se habia gestado, a la vez que comentaban sobre sus canciones y de ellxs mismxs para que lxs conozcan.
A medida que avanzaba el show iba llegando más gente al evento y no se perdía el clima de comunidad y respeto que se había generado, por el contrario se potenciaba.
Una vez que Lava Andina pasó por el escenario continuó y cerró dicho festival “Las Tranki Punki", una banda que mezcla el punk con muchos otros estilos. Sus canciones tienen distorsión, energía, contenido social y te dan ganas de poguear o bailar con todo y con todxs. De hecho eso fue lo que sucedió, para cuando tocaron ellas, el público, que las esperaba con ansias, ya estaba más suelto y pogueó con mucha más soltura y efusividad. Se vivió una fiesta sin perder de vista el sentido de lucha y fuerza que tiene la banda con su mirada feminista comprometida, ya que sus letras también invitan a pensar y pensarse.
Por otra parte, la sala contaba con un sonido que beneficiaba a las bandas y la experiencia del público, realmente se disfrutaba, no se saturaba. Además dicho espacio contaba con metegoles, que fueron utilizados por algunxs espectadores mientras esperaban a la banda de su preferencia o mientras las bandas hacían los cambios de instrumentos en el escenario.
Todo esto hizo que el evento se viviera como algo mucho más que un festival, se vivió como una fiesta en comunidad real, cuerpo a cuerpo a la vez que sin violencias, con libertad, con alegría, con conciencia y con respeto donde todxs pudimos ser nosotrxs mismxs, donde el arte fue motor de lucha, pero también de encuentro. Reivindicando el arte como motor de cambio en un espacio de cuidado y respeto, esta es la experiencia que más resonó entre lxs espectadores y lo que más destaco de dicho evento, el espacio de comunidad y cuidado.
Escrito por Mariana Macarlupú Peña para Radio Comunitaria "Quinta Pata" 19 de Junio 2025 https://radiolaquintapata.com.ar/2025/06/19/festival-el-arte-como-revolucion/
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