MENOS DOPAMINA, MAS SER-OTONINA




    El sábado 8 de noviembre, en la ciudad de Córdoba, la Dra. Sol Durand y la terapeuta en bio-conexión Leila Bitchik nos brindaron un espacio de charla-taller titulado “Menos dopamina, más ser-otonina”.

    El encuentro fue una invitación a reconectarnos con nosotros mismos, con nuestra salud y bienestar, y también con otras personas a las que les pasan cosas similares. Fue un momento para estar presentes en el “aquí y ahora”, habitando ese espacio sin celulares ni estímulos externos, pero sí conectando con personas de distintos géneros, edades y realidades. Todas con algo en común: el interés en la salud entendida como un TODO. Sabiendo —o yendo a conocer— que la salud no es solo sentirse bien físicamente, sino un todo, porque el ser humano es un todo: cuerpo, mente y emoción. El taller fue un recordar, un reconectar y, a la vez, un aprender sobre nuestro SER.

    Nos explicaban que la dopamina está asociada a la motivación, el deseo y la recompensa, lo cual no es malo en sí mismo; el problema aparece cuando se activa en exceso y nos deja en un estado de hiperestimulación que no permite al cuerpo descansar. En cambio, la serotonina está relacionada con la calma, el bienestar y la estabilidad emocional. Por eso la llamaban la hormona del SER y no del hacer: nos ayuda a disfrutar del presente en vez de perseguir constantemente el próximo estímulo. Y todo esto se relaciona directamente con cómo comemos, cómo descansamos y cómo nos sentimos.

    Por eso nos invitaron a no quedarnos solo con la teoría, sino a pasar a la acción para reconocer algunas conductas cotidianas que nos generan dopamina constante. No desde el juicio ni el castigo, sino desde la observación, para reconocer desde dónde estamos “funcionando” hoy. “No podemos transformar lo que no reconocemos”, dijo Sol.

    Luego, Leila nos guió en un “escaneo corporal”, que nos permitió visualizar cómo cada acción que hacemos es una elección para nuestra identidad, nuestro cuidado y nuestro amor propio. Nos habló también de las resistencias que suelen aparecer, esas que muchas veces nos frustran y nos llevan a abandonar cambios de hábitos porque el resultado no se ve inmediato. Nos recordó que es un proceso que hay que aprender a sostener y que, cuando ese proceso es acompañado, se vuelve más llevadero y hasta disfrutable.

    Muchas veces iniciamos cambios solos y nos frustramos por no sostenerlos en el tiempo. Y ahí descubrimos que no éramos los únicos a los que les pasaba eso: había otras personas exactamente en la misma situación. En una dinámica grupal, pudimos compartir nuestras propias resistencias y escuchar de otros acciones concretas que podrían ayudarnos. Fue un momento muy valioso, porque a veces es más fácil ver caminos posibles para el otro que para uno mismo, y esa dinámica lo hacía más simple, más cálido y más real. Esa mirada compartida hizo que nos sintiéramos acompañados y contenidos.

    La experiencia fue realmente significativa. Sentimos que no estábamos solos en esto de buscar un mayor bienestar y que sí es posible generar menos dopamina y más “ser-otonina”, sobre todo cuando el proceso se transita acompañado.

    Al finalizar, todos los participantes agradecieron la información, el espacio de encuentro y las dinámicas que permitieron llevar la teoría a la acción, llevándose herramientas concretas para aplicar en adelante. Se los notaba muy satisfechos con esta mirada que tienen ellas: mirar a cada persona como un TODO, y no por partes separadas como suele ocurrir en la medicina tradicional.


Escrito por: Mariana Macarlupú Peña

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